El abandonó a su madre en un asilo, cinco minutos antes de ella morir le dijo algo que le destrozó el corazón

Para nadie es un secreto que los padres siempre están ahí para sus hijos dándole protección, y luchando por su bienestar cada día. Un ejemplo de esto lo hizo esta familia con su único hijo. Los tres vivían juntos hasta que su hijo se casó y realizó su propia familia, por lo que se fue de casa.

Luego de que su padre falleciera, el hijo decide que lo mejor para su madre es un asilo. El Joven manifestaba que no tenía el tiempo suficiente para atender a su madre como merecía ser atendida. Por lo que decidió llevarla al asilo, pues tendría una mejor atención y estaría más cómoda.

Momentos que este la ingresó en dicho centro, el hijo visitaba diariamente, pero con el paso de los meses, las visitas fueron disminuyendo. El trabajo, su familia, su pareja, su vida social, eran demasiadas cosas para el muchacho. No obstante, estas actividades le comenzaron a robar el tiempo que dedicaba a su madre, por lo que la visitaba ocasionalmente Un día, recibe una llamada del asilo y, pensando que su madre estaba aburrida y quería hablarle, duda en contestar. Termina contestando el teléfono y la noticia que recibió lo dejo impactado.

Pues lamentablemente su madre estaba en su último suspiro y lo necesitaban en el asilo inmediatamente. Al llegar, su hijo no aguanta el remordimiento y le dice que le pida lo que sea, él lo haría por ella. Su madre le dice: “Por favor, coloca ventiladores en cada esquina de este asilo donde pasé tantos años. Además, ayuda al asilo a conseguir donaciones para conseguir refrigeradores. De esa forma, los que quedan y los que vendrán no comerán comida casi dañada por falta de refrigeración. También, solicita ayuda a las autoridades, muchos del personal no están capacitados para Atendernos.

El hijo no podía creer lo que escuchaba. Le pregunta a su madre por qué no se lo dijo antes. A pesar de que su madre esperaba que dijera que se la hubiera llevado a vivir con él, a ella no le importó.

La anciana continuaba diciéndole a su hijo lo siguiente: “Con el tiempo, me acostumbré al calor y al hambre, aunque nunca pude superar tu abandono. Todos los días esperaba  que me regalaras un minuto de tu tiempo, estabas muy ocupado. El peor de mis miedos es que cuando tú llegues a mi edad, no puedas acostumbrarte al abandono de tus hijos.

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